Pero es mentira.Ya una segunda lectura de la fotografía pone de relieve el contraste entre la pareja -imagen perfecta, cinematográfica, de ficción- y el entorno -accidental, imperfecto, real. Y es que messieau Doisneau no tuvo ningún reparo en crear un, mejor dicho, "el" icono del beso pagando a sus dos modelos (bueno, a ella no sé si le pagó porque en los 90 reclamó los derechos de imagen de los últimos 40 años). El "Beso frente al Hotel de la Ville" es en realidad "Pareja posando frente al Hotel de la Ville".
Hace unos siglos pasaba la noche en casa de una mujer de la que estaba perdidamente enamorado. No era la primera vez que aquello tenía lugar. Anteriormente, habíamos tenido una corta pero intensa relación. No era, como digo, la primera noche que dormíamos juntos, pero sí que era una primera vez teniendo en cuenta que nos planteábamos volver a enredarnos. Bueno, era ella la que se lo planteaba, yo lo tenía clarísimo. Hasta que me reventara el corazón y más allá.
Aquella mañana, desayunando, creo que hubo cierto desencuentro. Yo no lo recuerdo bien, no sé que fue, supongo que no le dí importancia y desapareció de mi memoria mientras terminaba las tostadas. El caso es que fue ese desencuentro el que condujo a... (ups, hay que "tonificar" a esta persona; bien, creo que me referiré a ella como Ingrid la dulce, y digo Ingrid y no Irma).
Como iba diciendo fue aquel desencuentro el que hizo que aquella mañana Ingrid la dulce abriera la puerta de su casa segundos después de que yo la cerrara para besarme en el rellano de la escalera. Supongo que se sentía incómoda por aquella discusión, que yo ya ni siquiera recordaba, y quiso darle carpetazo besándome de aquella manera tan romántica.
Aquel gesto desató mi ficción de amor.
Pero aquel gesto fue completamente asimétrico. El beso fue el mismo, un lazo entre dos mundos, pero el motor que lo provocó no. Para mí significaba potencialidad, esperanza, la posibilidad de expresar y compartir un amor como no había sentido otro. Para ella, creo, que era un beso de redención, su forma de pedir perdón, un gesto movido por la culpa.
Fue el último que nos dimos. Ese fin de semana yo me fui a casa de mis padres encendido como una cerilla y ella conoció a su siguiente novio.
La asimetría del beso de Doisneau radica en la tensión que existe entre la ficción implícita en una imagen tomada de un posado y la interpretación errónea de realidad que se extrae de su mensaje. En el beso del rellano, la asimetría también aparece como producto de la tensión entre ficción y realidad. Mi ficción y su realidad. Si la geometría pudiera explicar aquel beso diríamos que fue un beso tangente, el punto exacto en que dos circunferencias se tocan sin mezclarse.
La asimetría emocional es, a día de hoy, la cualidad que explica todas mis relaciones.

