viernes, junio 08, 2007

Primavera Sound, Suecia y es maravilloso estar vivo.

Lo sé, lo sé, este post llega con retraso. Si os vale de algo, os diré que en su momento lo intenté. Al volver de Barcelona intenté llenar unas pocas líneas, pero os aseguro que estaba al límite de mis fuerzas. Por lo menos el título es el mismo que puse aquella vez, aunque lo cierto es que con una semana de distancia la euforia se me queda un poco alejada.

Anyway y a toda leche que hoy hay sesión doble.

El Primavera Sound: a la altura de las expectativas, que ya de por sí siempre son altas. En mi quinto año de asistencia vuelvo a aplaudir la impresionante reunión de talento musical, pero no así a la organización, que se ha pasado al lado oscuro y se le ha visto el plumero quedando como unos sucios sacacuartos. Han recortado en todo, y se ha notado. Estrella Damm -los culpables-, por lo menos un 0'7 de lo que nos habéis estafado haced que sirva para algo.

Mi podio quedaría tal que así:

Como vencedor indiscutible de esta edición: Dj Yoda. Que yo, que pienso que la guitarra eléctrica es al siglo XX -y apostaría que al XXI-, lo que el mármol de carrara al Cinquecento, diga que lo que más me ha gustado de un festival ha sido un Dj, eso es que ha sido mucho Dj. Este británico sin pinta de hooligan, aunque con una imborrable sonrisa maliciosa en la cara, hizo una desquiciada relectura de toda la historia de la música popular, Jamaica incluída, a una velocidad de vértigo. La cantidad de ideas por minuto era abrumadora, tanto, que llega un punto en el que ya no bailas y sólo buscas miradas de complicidad que te aseguren que lo que estás oyendo está pasando de verdad.

Empatados en el segundo lugar: Patti Smith, Wilco y Band of Horses. Patti Smith dio lo que es, una dama que lleva 30 años sin ceder un ápice ni en su ética, ni en su estética. Un concierto soberbio, guitarras a lo Verlaine, versiones exquisitas, y mucha mucha tripa. El concierto de Wilco destacó por lo impecable: el sonido lo era (quizá un poco bajo), el disco que presentaban lo es, y la interpretación lo fue. Les faltó un pelín de garra. Pero son Wilco, y nadie suena como ellos. Lo de Band of Horses ya es harina de otro costal. Tocaban en el escenario ATP, uno de los pequeños (aunque a mi me encanta), a las 10:30 creo recordar. No es mala hora, aunque tampoco es la mejor. Digamos que el aforo a esa hora estaba al 60% de lo que en ese escenario llega a estar. Al empezar dijeron que no estaban acostumbrados a tocar ante tanta gente y mi amigo y yo creímos oír un tiernísimo "We are so nervous". Lo dieron todo. Tuvieron todos los problemas técnicos del mundo y lejos de ser un handicap, se convirtieron en el acicate para que la maravillosa voz de Ben Bridwell (frontman) se rompiera un par de veces llena de rabia. Uno de los momentos mágicos de esta edición.

Y en tercer lugar: Sonic Youth que se calzaron el Daydream Nation enterito. 20 años después sigue sonando igual de fresco. Ruido analógico por un tubo (con cassette incorporada) que sonó perfectamente engrasado y que incluso consiguió salvar, la ya de por sí rayante última parte del disco.

Aplausos, aplausos, aplausos, reverencia y más aplausos.



Y como me enrollo más que las persianas lo de Suecia y lo maravilloso que es estar vivo os lo cuento de una tacada y en críptico que es más molón:

Pese a caer enfermo de agotamiento extremo, estos tres días han sido una auténtica celebración.

La noche del Jueves, celebré mi propia vida. Ya por la mañana fui consciente de disfrutar de un auténtico pico de felicidad. Estaba tumbado en la playa, el sol llevaba apenas dos horas sobre el horizonte, la arena estaba fría y el viaje a Suecia estaba siendo inspirador. En un momento dado, entorné los ojos hacia el sol y dije: "en este momento soy absolutamente feliz". Suecia sonríó.

La noche del Viernes celebré y celebramos la amistad; la vida acumulada y el presente inmejorable. Más de 10 años nos contemplan y aquí seguimos, al pie del cañón. Os quiero a todos. Mucho.

Y la noche del Sábado, pese a lo paradójico que pueda sonar teniendo en cuenta que apenas había dormido 5 horas en los dos últimos días y que en las horas en las que estuve despierto no dejé de estar en un pienso euforizante, como decía, la noche del Sábado, celebré la salud, la de mi mente, que a día de hoy está lo suficientemente cuerda, lo suficientemente lúcida como para jugar a estar loca. Clap, clap, clap. Como oí una vez decir a un tipo loco: coco, te quiero.


No se vayan todavía que aún hay más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho, cada post en su sitio. Cada uno tiene un color y un ritmo.

No ha sido dificil encontrarte, he seguido un link en mi panel de administración. Siento no poder mantener la mágica casualidad.

Yo estaré en La Rioja entre el 23 y el 29, luego iré a Donosti y a Bilbao. Me llevo a dos guardaespaldas, uno de ellos guarda algo más que mi espalda.

Cuidate, te seguiré leyendo.
ASM